Los Beneficios del Baile para Embarazadas

¡Bailar es un gran ejercicio durante el embarazo! No sólo puedes mover tu cuerpo al ritmo de la música que amas, sino que también lo mantendrás flexible mientras tonificas tus músculos. Puedes hacer ejercicio cardiovascular con cualquier baile de ritmo rápido, o estirar y mantener tu tono muscular cuando mantienes posiciones en el ballet. Claro, antes de realizar cualquier tipo de ejercicio durante el embarazo, asegúrate de consultar con tu equipo de atención médica en SOGC. Si bailabas con regularidad antes de quedar embarazada, probablemente puedas seguir bailando con la misma intensidad que antes, pero tendrás que hacer modificaciones a medida que tu vientre se expande. Si tu médico te da luz verde, puedes usar el baile como rutina de ejercicios con la frecuencia que desees. El Colegio Estadounidense de Obstetras y Ginecólogos aconseja al menos 20 a 30 minutos de ejercicio moderado la mayoría o todos los días de la semana. Obtén más información sobre los beneficios del ejercicio durante el embarazo mediante una alianza especial entre SOGC y nuestras amigas en BalletParaMujeres.com
 

Consejos para bailar en el primer trimestre

Baila como lo harías normalmente, pero ten en cuenta algunas precauciones:

  • Primero, calienta bien. El calentamiento prepara las articulaciones y los músculos para el ejercicio, lo que también aumenta la frecuencia cardíaca lentamente. Si no calientas, podrías causarle daños a los ligamentos y las articulaciones, y provocar lesiones. La forma más efectiva de calentar sería bailar a baja intensidad y gradualmente ir aumentando durante 5 a 8 minutos hasta que llegues a tu nivel de entrenamiento.
  • Escucha tu cuerpo. Ajusta la intensidad de tu baile de acuerdo a cómo te sientes. Reduce la velocidad si no puedes mantener una conversación cómodamente y tómate un descanso si no puedes recuperar el aliento.
  • Sé gentil. Para que tu entrenamiento sea suave en tus articulaciones, mantén un pie en el piso en todo momento. Si te duelen las articulaciones al hacer ciertos movimientos, sustitúyelos por otros, como marchar o caminar de lado a lado.

Siempre debes estar consciente de las limitaciones de tu cuerpo, y preste atención a las señales de que estás haciendo demasiado. Estas incluyen dolor y debilidad muscular severa después de un entrenamiento, o sentirse exhausta en lugar de vigorizada.

Consejos para bailar en el segundo y tercer trimestre

  • Tu centro de gravedad cambia a medida que tu vientre se agranda. Mantén el equilibrio evitando movimientos que te hagan sentir inestable y reduce la velocidad si tambaleas entre los pasos.
  • Reduce el alcance de tus movimientos (como acortar las curvas o evitar dar pasos muy amplios).
  • Si sientes dolor durante una sesión de baile, lleva un registro de cuánto tiempo puedes hacer ejercicio antes de que comience el dolor,  y evita bailar tanto tiempo.
  • Si te unes a una clase de baile en grupo, asegúrate siempre de tener al menos una pierna de espacio entre tí y las demás. De lo contrario, alguien podría patearte o empujarte accidentalmente durante las rutinas.

La clave para mantenerte segura mientras bailas durante el embarazo es tener en cuenta que tu cuerpo puede responder de manera diferente cada día que haces ejercicio. Es posible que lo que funcione un día no se sienta tan cómodo al día siguiente, así que ajusta tu rutina con la frecuencia que necesites. Además, asegúrate de que los zapatos que uses se ajusten al ejercicio que hagas. Los zapatos para correr no son una buena opción para bailar porque tienden a ser pesados ​​y las suelas más anchas pueden causar tropiezos con los movimientos de baile. Invierte en un par de zapatos diseñados para el movimiento de baile y mide tu pie para asegurarte de que estás usando la talla correcta. (Tus pies pueden agrandarse durante el embarazo).

Qué hacer si sientes dolor después de una sesión de baile

Si las molestias o el dolor en las articulaciones o los músculos no desaparecen después de uno o dos días, detén tu rutina y descansa de tres a cinco días . Si esto no ayuda, es posible que debas buscar otro tipo de ejercicios, como nadar, que no ejerza tanta presión en tus articulaciones. Si la lesión persiste después de una semana, consulta con tu proveedor de atención médica.

Disfruta de tu flexibilidad adicional (yay!)

Cuando estás embarazada, tu cuerpo libera una hormona llamada relaxina para aflojar los ligamentos de la pelvis de manera que el canal del parto pueda expandirse. Pero la relaxina te afecta de la cabeza a los pies. La flexibilidad adicional puede parecer una gran cosa para un bailarín, pero en realidad significa que deberás tener más cuidado de lo normal para evitar lesiones.

 

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